Frente a frente

«Te  habría reconocido entre mil sombreros», le susurró, «me alegra que lo conserves…».

El collar, entre ellos, impidió que se separasen cuando el abrazo se deshizo, el cobre que afianzaba las perlas al cordón de cuero  se enganchó en el polo de él y quedaron frente a frente, pudieron mirarse sin más tiempo que perder.

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