Mirlo Blanco

Me detuve a descansar bajo el frondoso árbol de apetecible sombra aquella mañana en la que el camino resultaba fatigoso y enseguida escuché un ligero movimiento de hojas y una afinada sinfonía. Ahí permanecí, cerré los ojos y disfruté lo bonito de haber encontrado un mirlo blanco que me dedicaba su canto.