Aroma a comienzo

Despertó con el sonar de las campanas y saltó de la cama animada por ese aroma a café que se colaba por su ventana, se asomó y respiró hondo.

Aquella plaza era color en movimiento, alegría, le encantaba esa luz especial…

No lo pensó dos veces y bajó a desayunar al viejo café acompañada de su querido y ya perjudicado sombrero de paja y de ese collar que desde el primer momento le transmitió tanta fuerza.   Esperaba que le sirviesen  cuando repentinamente su cabeza quedó al desnudo, se sobresaltó y al volverse encontró con sombrero en mano una alegría pasada, abandonada… con la misma mirada luminosa y franca. Él abrió los brazos con energía y ella se dejó abrazar.

3-2-1…¡YA!

Estaba deseosa de llegar a puerto, quería pisar ya tierra firme .

Decidió bajar del barco sin pesos y en el último momento abandonó su maleta. Todo lo que quería estaba en la Isla. Y mientras pensaba sonreía.

El barullo del puerto la alteró en exceso, miraba a un lado y a otro  y sólo veía caras desconocidas y eufóricos saludos, tuvo así la sensación de que esa multitud entusiasmada la esperaba a ella, una agradable sensación. Y volvió a sonreír. Entonces, se paró, quedó fascinada por aquel trozo de desierto, vio en él *libre tormenta de arena dejando paso al sol*. Y lo hizo suyo. Marcaba su nuevo comienzo. Lo colgó en su cuello y fue entonces cuando escuchó su nombre… pensó “Ya estoy aquí, con vosotros “.