LOVE

Les esperaba el lugar… aquel sitio especial donde él había acudido casi diariamente en su ausencia, ahí, donde sentía flotar en el ambiente sus besos y las palabras «siempre juntos». La empedrada calle de blancas y bajas casas,  a pesar de ser estrecha,  permitía  a los vecinos tener decorados bancos con vistosos cojines de colores y mesas de madera para sus tertulias, una pintoresca costumbre. Y al final , al lado de un antiguo escalerón de piedra que bajaba a la playa, estaba el  pequeño restaurante donde brindaron por primera vez . En ese ambiente tan acogedor cenaron aquella noche y volvieron a brindar y a regalarse besos.

Como cada fin de semana  se celebraba verbena y acompañaba una espléndida luna que los dos contemplaron, después se unieron al baile y ella enseguida reconoció el juvenil LOVE de la tiendecita del puerto que lucía con viveza y pasión una muchacha…

Esa fresca noche de verano se respiraba AMOR.