Un desayuno con diamantes

Tras el inesperado regreso de él habían alcanzado el máximo grado de optimismo y bienestar.

Y una mañana, de esas que no se olvidan,  junto a su taza de café ella  encontró un regalo. Lo abrió con sonrisa temblorosa y ojos brillantes de felicidad.  No era un collar esta vez: quedó extasiada al ver el precioso anillo.  Cuando terminaron ese café , a sorbos y a besos, sabían que se casaban un día especial, repleto de ilusión, el 5 de Enero.

Aroma a comienzo

Despertó con el sonar de las campanas y saltó de la cama animada por ese aroma a café que se colaba por su ventana, se asomó y respiró hondo.

Aquella plaza era color en movimiento, alegría, le encantaba esa luz especial…

No lo pensó dos veces y bajó a desayunar al viejo café acompañada de su querido y ya perjudicado sombrero de paja y de ese collar que desde el primer momento le transmitió tanta fuerza.   Esperaba que le sirviesen  cuando repentinamente su cabeza quedó al desnudo, se sobresaltó y al volverse encontró con sombrero en mano una alegría pasada, abandonada… con la misma mirada luminosa y franca. Él abrió los brazos con energía y ella se dejó abrazar.