No era un sueño

Se sentía auténtica desde que había llegado a la Isla. Aquella tarde reía con sus amigos cuando por sorpresa un estremecedor beso se posó en su nuca. Revolucionada se volvió . Se abrazaron anhelantes.   Él miró su collar, sonrió y VOLVIERON A ABRAZARSE.

LOVE

Les esperaba el lugar… aquel sitio especial donde él había acudido casi diariamente en su ausencia, ahí, donde sentía flotar en el ambiente sus besos y las palabras «siempre juntos». La empedrada calle de blancas y bajas casas,  a pesar de ser estrecha,  permitía  a los vecinos tener decorados bancos con vistosos cojines de colores y mesas de madera para sus tertulias, una pintoresca costumbre. Y al final , al lado de un antiguo escalerón de piedra que bajaba a la playa, estaba el  pequeño restaurante donde brindaron por primera vez . En ese ambiente tan acogedor cenaron aquella noche y volvieron a brindar y a regalarse besos.

Como cada fin de semana  se celebraba verbena y acompañaba una espléndida luna que los dos contemplaron, después se unieron al baile y ella enseguida reconoció el juvenil LOVE de la tiendecita del puerto que lucía con viveza y pasión una muchacha…

Esa fresca noche de verano se respiraba AMOR.

Mágico momento

Paseó por el puerto y se acercó a la pequeña tiendecita con aquella mesa exterior repleta de atrayentes collares, sus  piedras desprendían extrema calidez. Collares  sencillos y sin embargo cautivadores. Y  entre todos volvía a destacar  UNO,  pero cuando fue a cogerlo alguien se le adelantó…

 «El collar entre sus manos es aún más precioso…», pensó ella .

Decididamente él colocó la bonita pieza en tan femenino cuello y le dijo: «Quiero que nuestros momentos sean tan transparentes y azules como esta piedra. Y que tu pecho sea también mi cobijo».Sintió que era bienvenida al cielo. Y venciendo la pérdida momentánea del sentido, besó sus labios entusiasmadamente.