Dorada noche oscura

Bajo el azul oscuro todo era claridad. Se despedían por unos días, él debía abandonar la isla. No quisieron otro techo que no fuese el cielo que miraban con placer, cubiertos con la misma manta, disfrutando de su proximidad y del calor que los adormecía de madrugada.

 

LAPISLÁZULI, PERLAS Y CRISTALES.

Frente a frente

«Te  habría reconocido entre mil sombreros», le susurró, «me alegra que lo conserves…».

El collar, entre ellos, impidió que se separasen cuando el abrazo se deshizo, el cobre que afianzaba las perlas al cordón de cuero  se enganchó en el polo de él y quedaron frente a frente, pudieron mirarse sin más tiempo que perder.