-¿Nos arreglamos para salir a tomar algo?- preguntó Él.

Y a Ella también le apeteció disfrutar del último día de agosto, soleado y fresco. Cogieron el coche y ninguna respuesta tuvo por más que preguntaba cuál era el destino. Se llevó sorpresa cuando una hora después, tras botar por un pedregoso y estrecho camino, divisó una verde explanada repleta de flores con solo una casa medio derruida que aún conservaba el porche en perfecto estado. Le encantó aquel lugar pero se preguntaba si un vestido de seda y alpargatas con cuña era el modelo adecuado para la ocasión… y entonces su pareja abrió el maletero y vio que no había descuidado detalles: una mesa plegable, un blanco mantel, una nevera, dos copas de cava y unas sabrosas fresas con chocolate…

-Esto es el postre – le dijo. Y la cogió de la mano hasta llegar a una acolchada alfombra de flores sobre la que se tumbaron. Estaba alegre sintiendo que aquel era un verdadero momento de gala, solo para ellos, que no es la calidad de un vestido exhibido ni el destino más lejano y caro lo que te hace tener una vida bonita, que estaba realmente contenta disfrutando de su mejor ropa tirada en el campo, dejándose sorprender y saboreando el plato principal que su chico le había servido con cariño: AIRE DE CALIDAD.

 

¡Adiós Agosto!

 

CONCLUSIÓN PRINCIPAL: Hoy se puede seguir disfrutando adecuando la conducta, para evitar daños innecesarios a los demás y a nosotros mismos.